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14 oct 2025
Si la percepción de urgencia en torno a los vectores de la policrisis que hemos analizado hasta ahora resulta aún débil para buena parte del sector, la vinculada con el tema que hoy traemos a debate queda, si cabe, todavía más alejada de su foco.
El nexo entre biodiversidad y construcción permanece oscurecido por sesgos que nos afectan como miembros de una sociedad cada vez más desconectada de la naturaleza.
Para comprender el origen de esta desafección, su influencia en la pérdida de biodiversidad y la relación directa que guarda con nuestro sector, conversamos con Beatriz de Diego, arquitecta y consultora en sostenibilidad, autora del capítulo dedicado a biodiversidad en el Informe País 2024 de GBCe.
Iniciamos el encuentro con Beatriz del mismo modo que con el resto de invitados, preguntándole por su visión respecto a la calificación de la pérdida de biodiversidad como urgencia en el contexto actual. “Se percibe como algo muy lejano a pesar de que cambio climático y pérdida de biodiversidad son dos de las crisis más importantes que enfrentamos”, asegura. “De hecho, están relacionadas entre sí y es probable que la de pérdida de biodiversidad sea aún más grave y más urgente”. Aunque no siempre seamos conscientes, señala la experta, “cuando hablamos de cambio climático hablamos, en el fondo, de biodiversidad”. “Parece que hablar de cambio climático es hacerlo únicamente de emisiones de CO2. Pero cuando hablamos de biodiversidad hablamos, además, de sumideros de carbono”, añade, ampliando el marco del análisis. Es esta visión la que conecta cambio climático y biodiversidad hasta el punto de que ambos se incluyen en el marco de límites planetarios propuestos por el Centro de Resiliencia de Estocolmo. “Es un marco que define cuál es el entorno de operación seguro para la humanidad en el que nos hemos movido durante casi 12.000 años, durante el Holoceno, cuando el ser humano pudo desarrollarse gracias a un clima estable. Este estudio describe los límites dentro de los cuales podemos movernos”, explica Beatriz. “De los 9 límites planetarios identificados, hay 7 transgredidos. El cambio climático es uno de ellos, pero la pérdida de biodiversidad también está ahí”.
“Un gran cuerpo de investigación reciente proporciona evidencia sólida que respalda la conclusión de que los límites del cambio climático y la integridad de la biosfera se encuentran en una zona de riesgos en rápido aumento y vinculados sistémicamente”. Katherine Richardson et al., Earth beyond six of nine planetary boundaries (2023)
Como reflexiona Beatriz, a pesar de la evidencia acumulada, la pérdida de biodiversidad apenas se percibe porque “el propio objeto del problema, la naturaleza, nos queda lejano. Nos sentimos lejos de la naturaleza a pesar de que somos naturaleza. No somos conscientes de las dependencias que tenemos de la biodiversidad ni de nuestros impactos".
“Los servicios ecosistémicos son nuestro soporte vital. Si la naturaleza no funciona, no funciona nada”
La tendencia a analizar los problemas de manera aislada suele agravarlos, al excluir de la ecuación las interrelaciones existentes. Como hemos visto en artículos anteriores, la aproximación desde un pensamiento sistémico resulta clave para abordar cuestiones complejas. Beatriz lo sintetiza: “El ser humano tiene tendencia a separarlo todo por silos. Al trabajar sobre uno de ellos se olvida del resto. Y esto es muy peligroso porque se producen desplazamientos de cargas y para arreglar algo estropeas otra cosa”.
“Eso es lo que ocurre, por ejemplo, cuando para mejorar la eficiencia energética y evitar emisiones utilizamos materiales tóxicos que acaban en el mar, afectando a su biodiversidad, que es fundamental en la regulación del clima. Esa falta de visión global es algo que caracteriza al ser humano y es muy peligroso”
Nuestra invitada insiste en este argumento, que considera central: “La pérdida de biodiversidad hace que se reduzcan los sumideros de carbono. El resultado es que ambos límites se refuerzan mutuamente. La pérdida de hábitats afecta a la biodiversidad y la pérdida de ésta, a su vez, a la salud de aquéllos”.
“La actual visión centrada en las emisiones de carbono, conocido como el efecto túnel de carbono, es muy peligrosa. Hay que hablar de emisiones pero también de sumideros. Y ahí es donde aparece inevitablemente la pérdida de biodiversidad”, resume Beatriz.
Surge en la conversación la referencia al naturalista Joaquín Araújo y a su reflexión sobre nuestra incapacidad para empatizar con la naturaleza, despojándola de la cercanía que un día sentimos por ella. “Nos creemos más avanzados que culturas con una visión que tachamos de ingenua por su narrativa animista pero en realidad estamos retrocediendo”, admite.
“De hecho estamos ante la sexta extinción. Y eso se ha reconocido por los expertos”
Los datos son contundentes. Beatriz aporta algunos: “Si la tasa de extinción natural es de 10 especies por cada 1.000.000 de especies, ahora mismo estamos en 100. Se ha perdido el 73% de la población de vertebrados en 50 años. La apropiación de la producción primaria (la cantidad de materia orgánica de los ecosistemas que es consumida por los seres humanos y sus actividades) es del 30% cuando el límite es del 10%. La integridad funcional de los hábitats debería estar en el 50% y hoy apenas superamos el 30%”.
“No hay duda de que estamos en un momento de riesgo absoluto para la biodiversidad. Además, cuando se llega a determinados umbrales, como ya está ocurriendo, los procesos se retroalimentan. Son los conocidos como tipping points. El sistema sale de su zona de equilibrio y evoluciona hacia otra que no será adecuada para los seres humanos”.
“Va a haber mucho sufrimiento”
Ante la crudeza de los datos, la cuestión es qué palancas de cambio pueden activarse para reducir ese sufrimiento. “La transformación de la visión desde el convencimiento es al final la que empuja a las personas a actuar. Sin esa conciencia, no es posible el cambio. Sabemos que el 8% de las emisiones de CO2 proceden de la fabricación y el uso de hormigón. El problema es que no somos conscientes de las implicaciones que tiene. Por eso, lo primero es difundirlo, hacerlo visible”.
Beatriz fue coautora del Informe País 2023 de GBCe, centrado en la relación entre la actividad del sector y la biodiversidad. “Aquel documento fue un intento de explicarnos a nosotros mismos esta relación. Para ello analizamos 5 vectores de pérdida de biodiversidad y cómo se conectan con el entorno construido”.
Infografía sobre los impulsores de la pérdida de biodiversidad Fuente: Informe país 2023: Naturaleza y Biodiversidad en el entorno construido.Fuente: https://gbce.es/recursos/https-gbce-es-wp-content-uploads-2024-03-gbce-informe-pais-2023-naturaleza-y-biodiversidad-en-el-entorno-construido-2-pdf/
Los vectores analizados son: cambio climático, cambio de uso del suelo, sobreexplotación de recursos, contaminación y especies invasoras. Por su relevancia como base de conocimiento, resumimos aquí su contenido esencial:
“Si algo queda patente a la vista de todo lo anterior”, subraya Beatriz, “es que el 95% de los impactos se producen fuera del emplazamiento de la construcción como consecuencia de los procesos de extracción y transporte de materiales y la contaminación y la sobreexplotación asociadas a ellos”.
“Hay que trasladarle a la profesión que la pérdida de biodiversidad es tan grave como la alteración del clima o más y que están interrelacionadas, que somos parte de la naturaleza y que nuestras actividades económicas generan unos impactos y tienen unas dependencias económicas. Que sin naturaleza, la economía se hunde directamente”
Comentamos con Beatriz algunas intervenciones urbanas, como la plantación de madreselva en el cinturón de Ámsterdam para reducir la contaminación atmosférica. “Es fantástico incorporar soluciones basadas en la naturaleza en nuestras ciudades para aumentar la biodiversidad y mejorar el clima urbano. Sin embargo, el origen del problema está en nuestra economía extractivista sin freno. Cogemos de la naturaleza sin pagar el coste para generar un beneficio privado. Las externalidades ambientales no están integradas en el coste de las cosas”, reconoce. A continuación, abordamos posibles líneas de acción con impacto real, conscientes de la complejidad del reto y su interconexión con otras urgencias. Beatriz expresa su preocupación por la primacía del “efecto túnel de carbono” en las actualizaciones normativas del sector. “La actual revisión de la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios, la EPBD, introduce la contabilidad de las emisiones de carbono a través del análisis de ciclo de vida de los materiales. Sin embargo, existen muchísimos más impactos, como la pérdida de biodiversidad, que quedan fuera de este enfoque. ¿Por qué limitar la metodología a un único impacto? Ya existen metodologías, como la Biodiversity Counts, que permiten hacer incluso un análisis económico de la pérdida de biodiversidad”, señala. Valora, no obstante, los avances graduales: “Yo siempre hago una analogía con el desarrollo de la cartografía. Se empezó a navegar con mapas muy poco fidedignos pero que permitieron ir avanzando y mejorando los sucesivos levantamientos”. La falta de información, difusión y sensibilidad son, para Beatriz, elementos clave a superar, porque “todos los cambios importantes vienen precedidos por un cambio de mentalidad”.
Beatriz insiste en que, así como las causas de la policrisis están interrelacionadas, también lo están las soluciones: “Implementar estrategias como la economía circular o las soluciones basadas en la naturaleza contribuye no sólo a paliar el cambio climático sino también la pérdida de biodiversidad”. De hecho, sostiene que “la economía circular es la primera medida para proteger la biodiversidad porque la principal causa es la actual economía extractiva”. “Hablo de economía circular, y no de reciclaje (que es, en realidad, un fracaso de la economía circular), como proceso para aprovechar bien lo que ya hemos fabricado y mantener su valor el máximo tiempo posible".
“Tenemos que dejar en paz la litosfera y centrarnos en reutilizar la tecnosfera”
Preguntamos entonces por acciones concretas al alcance de los profesionales de la arquitectura técnica. “Lo primero sería usar materiales de bajo impacto, circulares, ya sean biobasados o geobasados”, recomienda. “La vigilancia del origen de los materiales a través de certificaciones, sellos, DAPs u otras ecoetiquetas sería otra de las acciones profesionales con incidencia directa en la biodiversidad”.
La gestión de residuos y vertidos es otra competencia clave: “Antes hablábamos de la contaminación de los mares. De no haberse producido, quizás el cambio climático no habría llegado a emerger, porque el plancton y el fitoplancton son unos de los mayores sumideros de carbono”. La protección de hábitats también ofrece oportunidades: “Poca gente sabe que los nidos de las golondrinas están protegidos. Identificar especies protegidas y sus nidos o instalar cajas nido de sustitución son labores importantes en el ámbito de la rehabilitación”. Beatriz amplía la lista: “El control del polvo y el ruido en las obras o la gestión de la contaminación lumínica no se atienden con la diligencia necesaria y su influencia sobre la biodiversidad, especialmente sobre los polinizadores, es muy grande”. “Los suelos sanos, que son un importante sumidero de carbono, son actualmente escasos. La gestión y preservación de suelos, minimizando su compactación, para su posterior restauración es un buen ejemplo de acción en la que sería deseable involucrarse profesionalmente”, recuerda Beatriz, añadiendo: “Tenemos la oportunidad de hacer un trabajo que es imprescindible y urgente llevar a cabo, que implica un cambio de paradigma”.
“Desde las universidades se tendría que estar transmitiendo que nuestras profesiones trabajan para un bien común, no sólo para crear un edificio para un promotor”
Incluso en la configuración de los equipos profesionales existe margen para una nueva visión: “En los límites, también entre los de las disciplinas académicas, está lo interesante. Sería recomendable incorporar ambientólogos en los estudios de arquitectura”.
Respecto a la carga de trabajo que impondrá la adaptación a la nueva regulación, Beatriz es clara: “Para que haya sostenibilidad ambiental tiene que haber sostenibilidad económica”.
“Soy muy pesada con el tema de la formación y la concienciación”, afirma cuando le pedimos recomendaciones para avanzar en el conocimiento de las implicaciones de nuestro sector sobre la biodiversidad.
Su primera indicación es leer con calma los Informes País de GBCe de 2023 y 2024. “Lo digo con toda la humildad porque hicimos el trabajo con el objetivo de entender realmente la profundidad de lo que teníamos entre manos. Es un texto lleno de referencias bibliográficas. No hay afirmaciones gratuitas”.
En el ámbito de materiales de construcción, al que concede gran importancia, su consejo es priorizar los materiales circulares: “Hay miles de MOOCs y formaciones abiertas sobre el tema. También los colegios profesionales tienen sus propios programas formativos. En Cataluña, la Escola SERT de COAC los tiene fabulosos”. En cualquier caso, Beatriz destaca que “lo primero es entender lo que está ocurriendo y en función de nuestro ámbito de trabajo ver qué cosas, pequeñas o grandes, pueden hacerse. Hay que buscar a partir de los propios intereses”. Como cierre, nos deja una última reflexión: “Cuando te hablen de descarbonización, añade ‘y protección de la biodiversidad’ ”.
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Beatriz de Diego es arquitecta por la ETSAB (UPC Barcelona). Como consultora en sostenibilidad, forma parte de Green Building Council España (GBCE) desde 2015, inicialmente como colaboradora en diversos proyectos, y desde 2020, como miembro del equipo de trabajo en el área de 'Desarrollo y Contenidos'. Su trabajo se ha centrado en el desarrollo de herramientas y publicaciones relacionadas con la economía circular, la pobreza energética, la accesibilidad, la protección de la biodiversidad, el agua, entre otros. Desde diciembre de 2024 es vocal de la Junta de la asociación “Arquitectura i Sostenibilitat (AuS)” del Col.legi d’Arquitectes de Catalunya (COAC). Más información: https://es.linkedin.com/in/beadediegosuarez
• Green Building Council España. (2024). Informe país 2024: AdaptAcción para una sociedad resiliente. https://www.gbce.es/documentos/informe-pais-2024-gbce.pdf • Green Building Council España. (2023). Informe país 2023: Naturaleza y biodiversidad en el entorno construido. https://gbce.es/recursos/https-gbce-es-wp-content-uploads-2024-03-gbce-informe-pais-2023-naturaleza-y-biodiversidad-en-el-entorno-construido-2-pdf/ • IPBES. (2021). Workshop report on biodiversity and pandemics. https://files.ipbes.net/ipbes-web-prod-public-files/2021-06/20210609_workshop_report_embargo_3pm_cest_10_june_0.pdf • Stockholm Resilience Centre. (2025). Planetary boundaries. https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html
• Eco Intelligent Growth. (2025). New Biodiversity Counts method: Valuing life. https://ecointelligentgrowth.net/biodiversity-counts-method/
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